Notas de prensa

Plenario de Naciones Unidas

Intervención del Gobierno de España en la reunión de alto nivel de juventud, realizada por el presidente del Consejo de la Juventud de España, Ricardo Ibarra
Intervención del Gobierno de España en la reunión de alto nivel de juventud, realizada por el presidente del Consejo de la Juventud de España, Ricardo Ibarra
Intervención del Gobierno de España en la reunión de alto nivel de juventud, realizada por el presidente del Consejo de la Juventud de España, Ricardo Ibarra
 
(26 de julio de 2011)

Señor Presidente. Distinguidos delegados y delegadas. Señores y Señoras

Es para nosotros un gran honor participar en esta Reunión.

Este Año Internacional ha mostrado que son muchas las oportunidades que se presentan ante los y las jóvenes, pero, del mismo modo, ha dejado patente que son más numerosos los retos y desafíos que tenemos que afrontar. Las personas jóvenes se encuentran ante los mayores niveles de desempleo y de pobreza, con las mayores dificultades en el acceso a los recursos de educación, de salud, de cultura, y con las mayores tasas de temporalidad. En definitiva, podemos decir que las y los jóvenes viven situaciones de precariedad. Estas circunstancias han empeorado por una crisis económica y financiera que ha afectado principalmente a la juventud, algo que no puede volver a ocurrir y es por tanto necesario regular los flujos financieros internacionales. Es importante que para transformar estas circunstancias, tanto gobiernos como sociedad civil, reafirmemos nuestro convencimiento ante la irrenunciable de políticas efectivas de juventud, no solo porque éstas afectan a un conjunto cuantitativamente importante de la población, sino también porque tienen un carácter estratégico en la construcción de los cimientos de nuestras sociedades futuras. La apuesta por la juventud es, por tanto, una inversión doble: una inversión sobre nuestro presente y, sobre todo, una inversión en nuestro futuro.

El fomento de la participación juvenil juega un papel fundamental, en tanto que se convierte en una poderosa herramienta para el éxito de las políticas de juventud que implementemos y, al mismo tiempo, resulta un fin en sí mismo, ya que de esta forma estaremos desarrollando en las y los jóvenes la práctica y el aprendizaje de la ciudadanía activa y democrática. Pero para que las personas jóvenes puedan participar no basta con darles la oportunidad de hacerlo, si no también proporcionarles la capacitación necesaria para participar. En consecuencia, tenemos que trabajar la participación desde la educación, no sólo a través de la educación formal sino también mediante la educación no formal. Siendo necesario un mayor apoyo y reconocimiento de esta última. Debemos crear una cultura de participación desde la infancia y, sobre todo, conseguir que esta participación se traslade, no solo a través de la posibilidad de opinar si no también en la capacidad de decidir, ejecutar y evaluar.

Apoyar la participación implica también el desarrollo de estructuras que la puedan canalizar. En este sentido, debemos incrementar los procesos de diálogo con la sociedad civil como el que hemos emprendido en la Unión Europea a través del proceso del dialogo estructurado entre jóvenes y responsables políticos de juventud. Pero sobre todo los gobiernos debemos seguir contribuyendo al fortalecimiento de la sociedad civil y al desarrollo de plataformas representativas, como por ejemplo lo son los consejos nacionales de la juventud independientes. Estas estructuras permiten a los y las jóvenes, no solo reivindicar sus problemas, si no también aportar las soluciones e implicarse en la consecución de las mismas.

Como decía al inicio, son múltiples los desafíos que hay que abordar cuando hablamos de juventud. En los Objetivos de Desarrollo del Milenio se contemplan diversos retos que afectan también a la población juvenil. Por su carácter especialmente transversal, quería mencionar de manera especial el Objetivo número 3: la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Los jóvenes, en general, suelen vivir en mayor medida las desigualdades y las situaciones injustas de una sociedad, pero son las mujeres jóvenes las que sufren aún más esta situación. Mientras que las mujeres son un actor fundamental y esencial en la consecución de los Objetivos del Milenio, son, a su vez, las mayores afectadas por la no consecución de los otros siete Objetivos. En definitiva, si nos centramos en obtener avances en la consecución de la igualdad real de la mujer, estaremos logrando resultados directos en el resto de objetivos del Milenio.

Este trabajo por los derechos de la mujer tiene que ir acompañado de un reconocimiento formal de los derechos de los y las jóvenes, algo que ya ha ocurrido en regiones como África e Iberoamérica.

Quisiera concluir de nuevo reiterando el compromiso de España con la mejora de la calidad de vida de las y los jóvenes, la felicitación a todos los agentes implicados en esta misión y el deseo de que sigamos trabajando e implicándonos en esta cuestión fundamental.

También mostrar nuestras condolencias por la tragedia que sufrió el pueblo Noruego recientemente.

Muchas gracias,

Ricardo Ibarra
Consejo de la Juventud de España

Puedes acceder al vídeo de la intervención aquí:

http://cort.as/161n