Desarrollo sostenible

¿Cómo está el tema sobre desarrollo sostenible?

¿Cómo está el tema sobre desarrollo sostenible?

El entorno natural y cultural sobre el que se sustenta la vida no puede analizarse separado de las actividades humanas desarrolladas, de los órganos de decisión de los colectivos organizados ni de las acciones de otros agentes naturales. Está demostrado que el medio ambiente está totalmente interrelacionado con las políticas económicas y sociales que se realizan por parte de las sociedades y con las decisiones adoptadas por los colectivos políticos, económicos y sociales.

Los grandes desastres llevaron a pensar en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado que para preservar el medio ambiente agredido bastaba con aprobar leyes para proteger de forma aislada los entornos naturales y con prohibir la contaminación por decreto. Los grandes desastres, tales como el agujero de la capa de ozono, el efecto invernadero o los más recientes del accidente de Chernobil o del Prestige, se han encargado de poner en claro que todo está íntimamente relacionado.

En las diferentes reuniones y debates producidos en el seno de Naciones Unidas, iniciadas en 1972 con un debate acerca de la necesidad de proteger el planeta de las políticas liberales de agresión masiva que se realizaban contra los recursos naturales, hasta la última Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible (Johannesburgo) que tuvo lugar en 2002, queda patente la necesidad urgente de que todos los países del mundo pongan freno a un modelo de desarrollo insostenible.

Pero no son los gobiernos los únicos responsables, las diferentes instituciones, organizaciones y los propios ciudadanos debemos tomar conciencia y asumir el compromiso de construir un mundo respetuoso con el medio y con nosotros mismos.
 

Crecimiento económico


El crecimiento económico se planteó en el pasado como la solución a los problemas básicos de la población humana, ello generó un desarrollismo incontrolado que ha provocado unos impactos ambientales que ponen en peligro la vida en el planeta. Se han destruido ecosistemas de gran valor ecológico, está cambiando el clima fruto de la emisión de gases de efecto invernadero y se ha generado el agujero de la capa de ozono, así como el deshielo de los casquetes polares.

Tenemos que conseguir un crecimiento económico racional y equilibrado, inscrito dentro de un desarrollo que sea sostenible. El medio ambiente no puede ir desvinculado de la vida social, la vida económica... no es posible que se produzca un crecimiento económico si antes no se han tenido en cuenta las posibles consecuencias ambientales, sociales... ahí está la clave, en encontrar el equilibrio entre la necesidad de crecimiento económico y la protección del medio ambiente.

Así, los modelos de producción y consumo, la erradicación de la pobreza, el desarrollo de energías renovables y eficientes, el uso racional del transporte, la pesca responsable, y la agricultura y ganadería sostenibles serían los ejes sobre los que desarrollar las principales políticas y acciones.
 

Protección del medio ambiente


El entorno agredido por un crecimiento incontrolado precisa de políticas de protección decididas, tanto desde las Administraciones como desde todos los sectores que están relacionados. Políticas que tengan en cuenta, entre otras, la protección del agua, la gestión racional de residuos, la protección de la atmósfera y del bosque, la lucha contra la desertificación, la conservación de la diversidad biológica, la protección de los recursos naturales, la protección de los océanos, mares y costas, las ciudades y la ecología urbana, así como la evaluación de impacto ambiental, los principios de prevención y el cambio climático.
 

Desarrollo social


Para que exista un desarrollo sostenible es imprescindible que los resultados del crecimiento económico reviertan en la sociedad y en el entorno en la que habita. Para que esto suceda han de existir unas instituciones democráticas y la participación libre de los ciudadanos en la gestión de sus organizaciones.

Se han de realizar políticas que permitan a todos los ciudadanos y ciudadanas y a todos los sectores de la sociedad disponer de igualdad de oportunidades para desarrollar todas sus potencialidades. Es preciso garantizar los derechos a una educación, a la protección a la salud, la vivienda, las prestaciones sociales…, así como los derechos de los sectores de la población y en especial de los más vulnerables como jóvenes, mujeres, mayores y personas con discapacidad.
 

Protección de la salud


Las formas de producción irresponsable han llevado a que no se hayan contemplado las repercusiones que tienen sobre todas las formas de vida la contaminación de los recursos básicos de tierra, agua y aire, ni las alteraciones a gran escala de los ecosistemas —cambio climático, agujero capa ozono, efecto invernadero, deshielo de los casquetes polares, etc.— así como el hacinamiento en las viviendas, el ruido, o la contaminación del aire de las ciudades.

Es alarmante comprobar la desprotección de la salud que se produce en el mundo, donde se calcula que al menos 1.100 millones de personas aún carecen de acceso a agua potable y unas 2.400 millones de personas no disponen de servicios de saneamiento adecuados.
 

Buena gobernabilidad


La participación de los ciudadanos y las ciudadanas en la buena gobernabilidad es esencial para que pueda darse un desarrollo sostenible. Involucrar a todos los sectores, sociales, políticos y económicos en las políticas de cooperación y de colaboración imprescindible para llevar a la práctica estas políticas, tanto a nivel local, estatal como desde una región.

La buena gobernabilidad de los asuntos públicos en cada país y en el plano internacional es fundamental para el desarrollo sostenible. En la esfera estatal, las políticas ambientales, económicas y sociales racionales, las instituciones democráticas que tienen en cuenta las necesidades de la población, las medidas de lucha contra la corrupción, la igualdad entre los géneros y el entorno propicio a las inversiones constituyen la base del desarrollo sostenible.

Como consecuencia de la globalización, los factores externos críticos permiten determinar el éxito o el fracaso del esfuerzo realizado por los países en desarrollo a nivel estatal. La brecha entre los países desarrollados y en vías de desarrollo indica que sigue siendo necesario un entorno económico internacional dinámico que favorezca la cooperación internacional, en particular en el área de finanzas, transferencia de tecnología, deuda y comercio, y participación plena y efectiva de los países en vías de desarrollo en el proceso de toma de decisiones a nivel internacional, si se pretende mantener e intensificar el progreso mundial hacia el desarrollo sostenible.
 

Educación ambiental


La educación ambiental se ha mostrado como uno de los instrumentos más válidos para involucrar a los ciudadanos y las ciudadanas en la acción de la defensa del medio ambiente a través del conocimiento. Esta educación no sólo debe ir dirigida a la población infantil y juvenil, sino que debe llegar a toda la ciudadanía.

La educación ambiental es un instrumento válido para avanzar hacia una sociedad más sostenible, porque incide en los comportamientos, en adopción de nuevos hábitos y potencia nuevos valores. Ésta ha de educar para la participación y para impulsar los cambios necesarios.

La educación ambiental puede desarrollarse desde diferentes ámbitos y con estrategias distintas, en una amplia gama de posibilidades que oscila entre la educación formal y no formal. Estas distintas formas educativas no son excluyentes, sino complementarias. Allí donde una no puede llegar, la otra sí, de modo que, en conjunto, configuran una oferta de formación ambiental que nunca hasta ahora había sido tan extensa y, a la vez, tan profunda.

Todas las personas son susceptibles de tener limitaciones o condicionantes en determinados momentos, por ello la idea del Diseño para Todos es pensar para aquellos con mayor necesidad y de esta forma, beneficiar a todos.

Una sociedad que aboga por la inclusión y el respeto de los derechos humanos debe ser aquella que asume las necesidades de todas las personas de forma igualitaria, diseñando en función de su diversidad y no de una normalidad establecida por la persona media.