Consejos de juventud

¿Qué proponemos sobre consejos de la juventud?

Los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, socioeconómico y cultural.
Constitución Española, artículo 48

MODELO DE CONSEJOS DE JUVENTUD


Desde su aparición durante los años ochenta, la figura elegida para regular los consejos de la juventud osciló entre diferentes modelos, más o menos intervencionistas, por parte de las diferentes Administraciones públicas. Los primeros fueron creados por Decretos y habitualmente sin una naturaleza jurídica diferenciada de la propia Administración.

Posteriormente, La tendencia general fue la de dotar a los consejos de naturaleza jurídica propia para el cumplimiento de sus fines, como entidades de derecho público. El Consejo de la Juventud de España y algunos consejos de juventud autonómicos empezaron en los noventa a regirse como organismos autónomos de sus respectivas Administraciones.

Lo importante para los consejos de la juventud, en cuanto a su regulación se refiere, es poder mantener su continuidad en el trabajo y la autonomía en el cumplimiento de sus funciones, así como la adecuación de la gestión a las necesidades reales del trabajo cotidiano.

Es esencial estar dotados de naturaleza jurídica propia, por lo que deberían descartarse figuras como órganos de consulta y participación en el seno de la propia Administración, apostándose por la creación figuras, con rango legislativo, que aseguren su continuidad y autonomía. No deben confundirse los consejos de la juventud —compuestos por asociaciones— con los consejos sectoriales de juventud —compuestos, para su coordinación, por diferentes departamentos de una Administración.

Su aparición se debe a que la Administración coincide en intereses con los y las miembros que integran el Consejo, las asociaciones juveniles, y que lo rigen con autonomía, formando las prioridades de su trabajo y actuación, de forma democrática y colegiada.

Este grado de autonomía debe asegurarse incluso cuando los consejos se regulen como organismos autónomos de la Administración, y que no queden supeditados jerárquicamente a los titulares de los diferentes departamentos.

Igualmente, no son recomendables los modelos de derecho privado, ya que los consejos tienen una labor de interlocución general y de trabajo con la juventud que va más allá de los miembros que lo componen, puesto que los objetivos que se encuentran en última instancia son perseguir el interés general.

Otro aspecto de importancia fundamental es la relación que los consejos de la juventud tienen con las entidades juveniles. Hay que partir de la premisa que los consejos de la juventud existen porque existe el movimiento asociativo y entidades que lo componen.

Aunque esto sea así, es necesario ver sus fórmulas de relación, que van más allá de lo puramente formal. Ya se hacía referencia anteriormente al principio de subsidiariedad, si éste es uno de los principios que reivindicamos en las políticas públicas, nosotros y nosotras debemos ser coherentes con el mismo; por lo tanto, los consejos de la juventud debería ser facilitadores de la labor que las entidades juveniles desarrollan directamente con la población joven, es por tanto que si una entidad puede desarrollar un programa, no serán los consejos de la juventud los que entren en «competencia» con dicha entidad.

Siendo por tanto los consejos de la juventud en su labor interna lugares de trabajo insterasociativo de una gran diversidad y por tanto riqueza ideológica, se dan ejemplos de verdaderos trabajos en red y consenso que es interesante tener en cuenta en otros lugares asociativos. Son todos y cada uno de los planteamientos de los consejos de la juventud fruto del trabajo de todas sus entidades sin que esos planteamientos deban ser vinculantes a sus entidades miembro.

 

GESTIÓN ECONÓMICA Y DE PERSONAL


Debido al evidente beneficio público de la existencia de los consejos de la juventud, su mantenimiento esencial debe encontrarse en los Presupuestos Generales de la correspondiente Administración de su nivel territorial. También las cuotas de sus miembros pueden ayudar al sostenimiento del Consejo, así como otros rendimientos de su actuación.

El recurso a subvenciones nominativas no es el más adecuado, pues es la forma de financiación habitual de otras organizaciones que no tienen la característica de derecho público. Para la realización de actuaciones extraordinarias (campañas, materiales, o actividades) fuera de los fines ordinarios y genéricos de los consejos de la juventud según su propia normativa, debe recurrirse a la firma de convenios con las Administraciones competentes.

Los consejos de la juventud no deben competir nunca con las asociaciones concurriendo a Órdenes de subvenciones, apostándose por contra por el apoyo a las mismas a través de criterios de gestión subsidiaria de sus actividades en la medida de lo posible. Siendo conscientes de los objetivos que los consejos de la juventud se han marcado y que vienen reflejados en sus leyes de creación, se debe fomentar la participación y el asociacionismo. Es por tanto que los consejos de la juventud deben favorecer que las asociaciones juveniles, miembros o no de su Asamblea, sean las que tengan el protagonismo en la vida diaria de la juventud, favoreciendo por tanto en todo momento su actividad sin que sean los propios Consejos los que realicen proyectos que las puedan llevar a cabo las asociaciones. Diríamos que los consejos de juventud son facilitadores de la actividad asociativa sin ser incoherentes con sus objetivos.

Por su carácter público, la gestión debe regirse por los criterios de publicidad y eficiencia en el gasto, y es importante la labor de intervención pública (Intervención Delegada de la Administración y Tribunal de Cuentas). En todo momento debe poder conocerse su situación económica por parte de las entidades miembro.

Para la contratación de bienes y servicios, es más ágil regirse por el derecho privado, ya que la contratación pública supone un volumen administrativo más amplio y complejo, pero los criterios de ésta deben respetarse: publicidad, libre concurrencia, competencia y opción por el mejor precio, bien y servicio.

En cuanto al personal, respetando en su selección los criterios de publicidad, mérito y capacidad, las plazas deben proveerse libremente según las necesidades del Plan de Trabajo buscándose para los trabajos técnicos los perfiles más adecuados. En los puestos relacionados con la administración documental y contable, es muy conveniente la continuidad del personal, que debe ser funcionario en los organismos autónomos. Se debe tener en consideración a las personas con discapacidad, por lo que sería conveniente modificar el porcentaje de personas con discapacidad en las Administraciones públicas.

En el rango legislativo, no es conveniente que todos los procedimientos referentes al funcionamiento interno se encuentren recogidos, siendo importante que aparezca en Decretos de desarrollo que vinculen en igual modo a los consejos de la juventud como a la Administración. En aquello que afecte a la vida interna de los consejos (toma de decisiones de sus órganos, procesos electivos, etc.), su regulación debe venir dada por un Reglamento de Régimen Interior aprobado por una mayoría cualificada de la Asamblea.

 

FUNCIONAMIENTO DE LOS CONSEJOS DE JUVENTUD


El Consejo de la Juventud debe ser una escuela de democracia donde predominen los valores recogidos en todos los tratados y constituciones sociales. Educar en la participación, el respeto, el pluralismo y el juego de minorías y mayorías, así como la defensa de todo tipo de ideas tendiendo como única arma la palabra, debieran ser algunas de las características que recoger dentro de los objetivos de cualquier Consejo.

El Consejo de la Juventud será una institución en la que las entidades tienen su punto de encuentro, de debate, de participación y de articulación de propuestas para mejorar las condiciones de vida de la juventud, así como el fomento de valores cívicos y participativos incluyentes, haciendo especial hincapié en grupos o colectivos con dificultades específicas.

Como ya se ha comentado anteriormente, el objetivo principal de todo Consejo de la Juventud es el fomento de la participación, esto también debe tenerse en cuenta en su propio seno. No obstante, sería importante contar con unos criterios mínimos de ingreso de entidades, así como unos criterios de representación de las entidades en sus órganos. Estos criterios de los que hablamos normalmente vienen regulados en Reglamentos de Régimen Interno elaborados y aprobados por las entidades miembro. Sería necesario abrir el debate sobre la participación en los consejos de la juventud de aquellos colectivos en riesgo de exclusión social.

Para que una entidad forme parte de un Consejo de la Juventud de pleno derecho debe pasar por un proceso reglamentario, desde el cumplimiento de los requisitos que vienen marcados en su ley. La Comisión Permanente del Consejo de la Juventud revisará la documentación presentada por la entidad y los requisitos marcados para informar a la asamblea, igualmente las asociaciones miembro recibirán información sobre los fines de la asociación y un resumen de sus actividades para poder tener un conocimiento global de la entidad en cuestión.

Como ya hemos comentado, es necesario que se cumplan unos requisitos, que después pueden influir en la ponderación de voto, si la hubiera. Estos requisitos deberían reconocer tanto el número de asociados y asociadas, como la implantación territorial de la entidad, teniendo en cuenta en todo momento las características del movimiento asociativo de la Comunidad o la localidad, para esos consejos de ámbito territorial menor se tendría en cuenta el número de entidades miembro de su Asamblea, así como la población juvenil que representa. Como se puede entender, tras el punto del orden del día de la Asamblea donde se trataría la incorporación de nuevas entidades, ésta pasaría a formar parte del Consejo como pleno derecho.

En todo momento se pretende que las asociaciones juveniles tengan el derecho de formar parte de un Consejo de Juventud, pudiera ser que alguna entidad entendiera que cumple los requisitos exigidos en la ley, pero sin embargo la Comisión Permanente en su informe no lo entendiera así, ésta entidad en todo momento debería tener el derecho de alegar y poder aclarar las posibles diferencias.

Como se ha comentado, pudiera ser que las organizaciones y consejos de juventud miembro tuvieran el voto ponderado según los requisitos establecidos para ello. La ponderación del voto de los consejos locales de juventud será por número de entidades miembro y por la población joven de su Ayuntamiento.

Una vez al año como mínimo se convocará plenario de sus miembros de forma ordinaria, y de forma extraordinaria a petición de un tercio de sus miembros.

De igual manera, en el reglamento pueden aparecer aspectos que establezcan cómo debieran llevar a cabo los procesos en las asambleas, pudiendo diferenciar incluso en su forma a las asambleas de elección. De esta manera podría ser que en estas asambleas hubiera una mesa que fuera la encargada de moderar los debates durante el proceso de elección, que estaría formada por miembros de la asamblea.

Este reglamento, que se aprueba en Asamblea, rige el funcionamiento interno de los consejos, por tanto es importante tener en cuenta que la mayoría de los y las miembros están de acuerdo con él en su integridad. Dada la importancia de estas decisiones, sería conveniente que esta mayoría fuese cualificada.

Los consejos de la juventud cuentan con órganos de decisión y ejecución de las mismas, y asimismo cuentan en todo momento con una persona que ejerce la presidencia, que se encargaría además de la representación de dicho Consejo. También es importante contar con otra persona responsable de las finanzas y una tercera una persona responsable de la coordinación, supervisión y ejecución de las líneas de trabajo.

Otro aspecto que a nadie se le escapa es que el trabajo de todo Consejo de Juventud es continuado y con carga de responsabilidad. Por lo tanto, para garantizar el desarrollo de estas funciones, se podría establecer una remuneración para alguna persona de la Comisión Permanente que realizará las labores de coordinación y representación. De igual manera se creará la figura de la gerencia, como puesto de confianza de la Comisión Permanente.

Para poder realizar una toma de decisiones más participativa, se podrían convocar reuniones al máximo nivel dirigente de las entidades miembro. Para los consejos de la juventud miembro de ámbito territorial inferior también sería interesante establecer espacios de coordinación que permitieran además de un lugar de debate con estos consejos, un lugar de intercambio de experiencias.

Los consejos de ámbito territorial inferior al autonómico deberían estar también regulados por ley y tendrían un estatus semejante al de los consejos autonómicos y estatal, y deberían tener presencia en la vida de su territorio a través de los Presupuestos Generales. Esta ley debería dejar claro cómo y de qué forma se constituye esta institución y su engarce en la Administración.