Consejos de juventud

¿Cómo está el tema sobre consejos de la juventud?

¿Cómo está el tema sobre consejos de la juventud?

DEFINICIÓN, FINES, FUNCIONES


La Constitución Española establece en su artículo 9.2 que «corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social».

Asimismo, el artículo 48 obliga a los poderes públicos a promover «las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural».

En este marco proporcionado por el texto constitucional y a partir de la década de los ochenta fue fraguándose un movimiento protagonizado por asociaciones juveniles con la intención de constituir instituciones que defendieran y canalizaran las propuestas y reivindicaciones de la juventud ante la Administración y la sociedad. Así, se crearon los consejos de la juventud, que a lo largo de las siguientes décadas han ido consolidándose y convirtiéndose en referencia del movimiento asociativo.

Durante sus veinte años de funcionamiento, los consejos de la juventud han venido realizando una importante labor como escuelas de democracia, educando en la participación, la crítica constructiva y por tanto favoreciendo el pensamiento crítico en la juventud.

A través de los consejos de juventud, los y las jóvenes tenemos la responsabilidad, la oportunidad y el reto de crear opinión y canalizarla a la sociedad en general y a los poderes públicos en particular, por lo tanto siendo interlocutores de la juventud en general ante la Administración. Pero además de este papel de interlocución, los consejos de la juventud tienen establecidos en sus leyes de creación la responsabilidad de responder al movimiento asociativo juvenil, y por tanto a la juventud y a la sociedad, sobre todos y cada uno de sus planteamientos o proyectos planificados y ejecutados al igual que cualquier otra institución pública.

Desde su papel como interlocutores ante las Administraciones públicas en torno a diferentes aspectos que afectan y preocupan a la población joven, los consejos de la juventud debemos canalizar nuestras propuestas de manera que se reflejen y sean tenidas en cuenta en las agendas políticas de juventud.

Partiendo de leyes de creación muy similares —respecto al contenido y al tiempo en que fueron promulgadas—, ha existido, sin embargo, una evolución diferente de los consejos en relación con sus formas de trabajo y a la manera de entender las relaciones con el entorno que les rodea: la juventud, la sociedad en general y la Administración.

Pero, a pesar de estas divergencias, no debemos olvidar que una de las más importantes funciones que ejercen los consejos de juventud y en la que todas y cada una de sus leyes de creación coinciden, es la labor de fomento de la participación y el asociacionismo como medio para impulsar una ciudadanía con capacidad crítica.

Todas estas funciones se realizan mediante estrategias de información, formación y sensibilización. Estas estrategias son necesarias de forma constante para desarrollar entre los y las jóvenes una conciencia cívica y crítica que fomente el análisis del entorno que rodea, que les permita expresar su opinión y que fomente su participación en la sociedad.

Fijándonos en su estructura, los consejos de la juventud están compuestos por entidades de diversa tipología, por lo que hay una gran pluralidad en planteamientos, ideologías… lo que nos obliga a ser un lugar donde realizar ejercicios de búsqueda del consenso, modelo por tanto exportable a otros ámbitos de actuación.

Este bagaje de dos décadas de trabajo en materia de juventud ha servido como desarrollo del artículo 48 de nuestra Constitución, velando por el cumplimiento de todas aquellas propuestas que el movimiento asociativo juvenil canaliza a los poderes públicos, y de igual manera por el cumplimiento y adaptación a la realidad social de todas aquellas leyes, planes y programas encaminadas a la población joven de nuestro territorio. Precisamente por esta experiencia de trabajo, son los consejos de la juventud los que, junto con los propios organismos de la Administración, deben poner sus esfuerzos en desarrollar políticas públicas de juventud. Para que estas políticas se lleven a cabo teniendo en cuenta al sector de la población al que se dirigen, para que sean políticas diseñadas con la juventud, el papel de desempeñan los consejos y las entidades juveniles es fundamental. Será por tanto también en el seno de los consejos de la juventud donde se establecen lugares de encuentro para propuestas políticas y su desarrollo.

En la actualidad, y tras estos años de experiencia, el modelo de consejos de la juventud se ha utilizado en todos los ámbitos territoriales, (estatal, autonómico, provincial y local), por lo que desde los propios consejos vemos necesario que estas instituciones de participación e interlocución se establezcan utilizando las figuras jurídicas de los consejos de ámbito territorial superior, en definitiva, los consejos de la juventud que llevan más años de vida y que han ido adaptando sus figuras jurídicas a la realidad para que puedan ejercer sus funciones de interlocución y fomento de la participación con las mínimas garantías de estabilidad e independencia de los poderes públicos.